
La industria textil atraviesa un contexto crítico en Argentina. Cada vez son más las empresas que se ven obligadas a cerrar por la baja en el consumo interno, el aumento de los costos y la presión impuesta por las importaciones. A esa lista se sumó en las últimas horas Emilio Alal, una centenaria empresa argentina.
Destinada principalmente a la fabricación de productos para la industria del calzado, accesorios y talabartería, así como la producción de hilados de algodón y telas derivadas, Emilio Alal, fundada en 1914, se vio obligada a cerrar sus plantas de producción en Corrientes y Chaco.
Según informó el medio El Litoral, la empresa le envió el mismo comunicado a sus más de 260 trabajadores, asegurándoles que fue una "decisión no deseada". Según remarcaron, fue consecuencia del “actual contexto económico y comercial adverso, sumado a problemas estructurales que afectan la competitividad de la industria nacional, lo que ha tornado inviable la continuidad de sus operaciones, no avizorando cambios de relevancia para el corto y mediano plazo".
Entre las condiciones adversas, la empresa mencionó la apertura "indiscriminada" de importaciones de hilados, telas y prendas de vestir, la caída del poder adquisitivo en el país, los elevados costos laborales, financieros y energéticos, y también la carga impositiva. Ya en enero de 2025, la empresa había cerrado su planta productora de Coronel Suárez.
De acuerdo con los últimos datos disponibles de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del rubro cayó 24% interanual en octubre de 2025, una cifra considerablemente mayor al descenso promedio de la industria manufacturera, que retrocedió 2,9% en el mismo periodo.